Incluso cuando de luz escasean los días
juegas a encenderlos, te desdibujas.
A veces, te sorprendo distraída,
ajena al tiempo, pero en tu rostro sobrevive
algún secreto, una herida, una fugaz batalla
-no por ser huidiza sino por breve-
que jamás ha ganado ningún hombre
tan creído de amor como para sí aceptar
el reto de besarte, la lucha de tocarte.
La derrota nace apenas empieza el envite,
desmontas mis palabras, dilatas mis maneras
extendiéndolas una a una sobre la cama.
Clavas en mí pupila tu mirada
y siento un rubor -más infantil que vergonzante-
que deja desnudo a ese hombre que hace tan sólo
momentos era una frontera de mármol.
Mírame, desnudo y frente por frente
no soy locuaz, ni soy arrogante, ni poeta,
tan sólo soy un hombre, tan sólo soy un cuerpo.
En este punto, ya nada valen mis modales,
ya nada pesan mis costumbres, es demasiado
tarde para buscar la huída, para retirarse,
ya vuelan sobre mí los cuervos del apetito.
Sin embargo tú te muestras templada
-casi diría que disfrutas este momento-,
alargas los silencios que matas con tus labios,
ni siquiera el tiempo se resiste a tus embates.
Y es que, nadie puede amar como tú amas,
besar como tú besas, tocar como me tocas.
Si te imito pierdo, si improviso me descubro
torpe y lánguido, me siento anciano y tú tan niña
rompes los acuerdos, los pactos, el protocolo,
me rindo, me dejo arrastrar a tierras remotas,
escucho tu voz y siento que ya escuché todas,
si, definitivamente he escuchado todas.
También sé, que detrás de esta esquina -que hoy es- nuestra
nada queda, que no recordaré
tus calles, ni sabré como llegar a tu puerta,
que no estarás donde estuviste, y yo,
por contra, estaré -claro que estaré-
mendigando otras pieles -mejor dicho-, otros cuerpos
a los que jamás hayas conocido,
manteniendo la esperanza vana y egoísta
de robarles -apenas- un rumor de tus labios,
la noctámbula forma de tus manos.
Pero esta noche que vamos cansando
lentamente, agotando uno a uno los segundos,
aún es nuestra, aún es mía, aún es tuya.
Con tus ojos tallaste en mi cuerpo tu apellido,
con una sonrisa diste paso a la mañana.
